Los cielitos de Bartolomé Hidalgo, ¿cómo sonaba la canción murga de su tiempo?

"Pericón", de Pedro Figari.
"Pericón". Pedro Figari.

Nuestro país tiene una enorme discoteca de canciones folclóricas de protesta y crítica que emergen desde, al menos, la década del 1960. Más atrás, y tal como señalan las investigaciones de prestigiosos historiadores y musicólogos, estaban las murgas. Y antes los sainetes teatrales ocupaban el lugar de expresión artística de protesta.

Pero antes de todos ellos, fueron los cielitos de Bartolomé Hidalgo. Entonces, ¿qué es un “cielito”?

En anteriores artículos recordamos a Hidalgo como un autor que destacó entre la paisanada, que buscó el lenguaje popular. Los cielitos eran una canción danzada, la más popular del final de la colonización junto al “pericón” y la “media caña” y fue el género en el cual se ubicó Hidalgo por encima de los demás. Además del canto y el baile, se los conoció porque eran impresos para su venta como folletín.

Le imprimió un sello netamente crítico, político y popular: “Los chanchos que Vigodet*/Ha encerrado en su chiquero/Marchan al son de la gaita/Echando al hombro un fungeiro/Cielito de los gallegos/¡Ay! Cielito del Dios Baco/Que salgan al campo limpio/Y verán lo que es tabaco”.

Para el que no lo haya entendido: Gaspar de Vigodet fue el jefe de la Montevideo colonial sitiada por los artiguistas, la gaita era el instrumento típico de las danzas españolas, y la invitación a salir al campo abierto (es decir fuera de la ciudad amurallada) para ver “lo que es tabaco”, es un sinónimo de un actual y bien rioplatense “¡vamo’ a darno’ a las piñas!”.

Francisco Acuña de Figueroa, el autor del himno y amigo de Hidalgo, subrayó que los orientales sitiadores les cantaban estos versos a los españoles sitiados como forma de amedrentarlos con burlas.

Y la popularidad del género siguió durante décadas, al menos hasta el final de la Guerra Grande en Montevideo e incluso hay registros de grandes bailes y celebraciones de matrimonios en el interior con el cielito como género musical preferido, por lo menos hasta 1876. Esto se debe al ingreso al país de otros bailes con contacto entre los bailarines, no como el cielito que se bailaba suelto, como en las presentaciones de fin de año en las escuelas.

La música del cielito

No se conocía cómo sonaba un “cielito”, no había registros. Lauro Ayestarán en su “El folklore musical uruguayo” recuerda que la notación más antigua databa de 1883 y apenas eran cuatro compases. Un suspiro. Sin embargo, la Biblioteca de Lima (Perú) cuenta con la transcripción de un “Cielito baile de Potosí” fechado en 1816.

"El Cielito". Carlos Pellegrini.
"El Cielito". Carlos Pellegrini.

Ayestarán los describe así: dos períodos de cuatro frases cada uno, formando en total dieciséis compases. Melodía y acompañamiento van en distintos compases. Ayestarán presenta dos ejemplos bien distantes para demostrar dos cosas: la primera su continuidad histórica por 80 años y, en segundo lugar, su evolución. Aquí presentamos tres ejemplos de un estilo que fue identificado claramente con un sentir popular que promovió la autonomía de un lugar en el mundo que, a cada compás, bailaba para demostrar que quería ser independiente y feliz.

Empezamos con el "Cielito Patriótico" de 1818:

 

Y el "Cielito del Olimar por Los Olimareños:
 

Además les proponemos visitar los dos artículos sobre el trayecto vital y político de Hidalgo, protagonista de un tiempo tan tumultuoso como relevante.

Más en NMH